viernes, 24 de septiembre de 2010

La casa del alto

El día había sido asfixiante, todos los papeles en el escritorio, diplomáticos entrando y saliendo...
Mi mente desconectaba por momentos con la realidad y volaba hacia la casa del alto. Esa casa que me traía tantos recuerdos, tantas emociones, tantas sensaciones...
Una estrecha vereda surcaba la colina modelada por el viento que llevaba a mi casa. Era mi santuario, mi refugio, mi hogar. Ese lugar que te hace olvidar todo lo que te rodea. Un lugar de reposo, de reflexión.
- Señor Ministro, le llaman por la linea dos, es su homólogo francés.
Agnes, mi secretaria, conseguía espabilarme y sacarme de ese ensimismamiento temporal del que era víctima en días como aquel.
- Gracias, Agnes, en seguida estoy.
Las labores de gobierno no son tan fáciles como puedan parecer desde fuera. Cuando llegas a un ministerio es cuando te das cuenta de lo que es la política con mayúsculas. Es cuando descubres, realmente, la compleja relación entre los distintos actores sociales. ¡Y todos llevan algo de razón, o al menos eso te hacen creer!
Pero lo importante es que no renuncies a tus ideales. Y cuando te obligan a ello, ser valiente y dejar el cargo.
Porque la política es como esa casa del alto, una mansión que ha de ser incorruptible al paso del tiempo y que ha de conservar la esencia de lo humano y mejorar, en virtud de lo vivido, la calidad de vida de la ciudadanía. Sobre todo, ha de ser algo dinámico, algo que se adapte al cambio que la sociedad, cual ser vivo,  experimente.
- Bien sûr, monsieur, bien sûr. Nous parlons demain. Au revoir.
Un hombre muy agradable, el Ministro de Asuntos Sociales francés. Tenía un sentido del humor especial. Pero yo hacía por comprenderle, aunque no le pensaba invitar a mi casa del alto.


3 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Pues si la casa es como la foto que tienes puesta a la derecha, preparame una habitación que voy pa'llá.Saludos.

Marcos dijo...

Bienvenida a la posada, transeúnte de Catalunya.
Siéntete como en casa.
Saludos.

ana dijo...

nuestra casa, sea bonita o menos bonita, es donde verdaderamente somos nosotros, en casa tenemos nuestro aroma, nuestros recuerdos, nuestro espacio íntimo.....es donde mejor estoy.

saludos y enhorabuena por el nuevo blog.